LA CONSTRUCCION DEL ESTADIO AZTECA.

El proyecto fue encargado a los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca, El terreno elegido estaba en el antiguo ejido de Santa Úrsula, sobre la calzada de Tlalpan. Era una superficie rocosa producto de las erupciones del volcán Xitle.

En agosto de 1962 una superficie de 63 mil 590 metros fue volada con explosivos. Diariamente trabajaron, durante 24 horas, 800 operadores, 35 ingenieros, 17 técnicos y 10 arquitectos.

Para mayo de 1966 estaba prácticamente terminado, solo faltaban detalles y una estructura metálica, a manera de techo, de mil 200 toneladas de acero laminado en perfil, con un volado que fluctuaría entre los 20 y 50 metros, el cual todavía necesitaría poco más de un año para ser elaborado y colocado.

Se emplearon 42 mil metros cúbicos de concreto, 100 mil toneladas aproximadamente, así como unas ocho mil toneladas de varilla. La longitud total del graderío era de 54 mil 839 metros. Se construyeron 631 palcos en ese momento, para 6 mil 300 personas, 9819 plateas y tres niveles: especial numerado, preferente numerado y general.

El estacionamiento de palcos contaba con espacio para mil 262 vehículos y el general para cinco mil. Además el alumbrado integraba 36 lámparas de xenón de 20 kilovatios cada una, todas con planta de emergencia.

El presupuesto original para la obra era de 95 millones de pesos, pero a esas alturas ya se habían gastado más de 200.