Una opinión diferente.

A toda acción hay una reacción…

Isael Petronio Cantú Nájera.

Siempre me ha parecido incomprensible el análisis sociológico, político y económico que suelen hacer quienes ahora pretenden que la República Mexicana sea un dechado de democracia, de justicia social e impoluta, cuando a lo largo de los últimos 36 años, al implementarse un modelo neoliberal se: privatizaron los bienes nacionales de manera corrupta, ni siquiera utilizando los mejores mecanismos de ventas; depauperaron a la clase trabajadora conteniendo el salario, distorsionaron la recaudación fiscal; consolidaron una cultura falocéntrica y feminicida y en no pocas ocasiones, dejaron el poder en manos de los narcos y ensalzaron la corrupción como el ideal de ser político. Ahora, en su pensamiento mágico exorcizan los daños y sin ningún empacho ¡Exigen que todo lo que echaron a perder se corrija en el acto!

¿Cinismo? ¿Amnesia? ¿Astucia? ¿inteligencia? ¿Perversión?… varias de esas conductas pueden atribuirse al funcionario (Ahora militando en cualquier partido, incluso en MORENA) que durante los sexenios de Salinas de Gortari hasta el de Peña Nieto e incluso con AMLO, mira y participa de los actos de corrupción. ¿Dónde formó su personalidad tal individuo? ¿Lo mamó de la teta de su madre o imitó lo que vio como conducta típica del “líder” al que servía? En cuanto a la madre o, mejor dicho, la “cultura familiar” hay varios fenómenos; pues la familia de políticos, sin duda crea hijos políticos a imagen y semejanza e igual la familia proletaria; así amamantados en el saber familiar, ascienden al saber político de su entorno partidario y destilan por los poros su forma de ser políticos. Hay excepciones, claro, pero aún solo son eso. El éxito del modelo se garantiza cuando el Estado todo se asume como un centro de poder difuminado, donde todo se relativiza: se puede ser ejemplar padre o madre de familia aunque te robes el dinero del erario que era para cosas vitales como medicinas, escuelas, seguridad o campañas para consolidar la democracia; y con ese dinero robado, los hijos e hijas crecen bellos, inteligentes y solo hasta que se dan cuenta que sus padres eran unos auténticos ladrones del dinero público, sea por acción u omisión, entrarán en una crisis existencial o… cínicamente seguirán los pasos de tal madre y de tal padre.

Hay niveles de culpabilidad, tal y como la ley suele tipificar los delitos según la intencionalidad del sujeto y su imputabilidad… son más culpables quienes tienen la responsabilidad de hacer que se cumpla la ley: jueces, fiscalías y policías de todo tipo y quienes representan en nuestro sistema al Poder Ejecutivo, por la amplitud de facultades metaconstitucionales que el sistema le otorgó, al Poder Legislativo y así por el estilo… pero ¿Qué pasó con los 36 años (toda una generación) de neoliberalismo y corrupción de la cosa pública? ¿Se perdonan y se olvidan los hechos? ¿Se le pide a Harry Potter que preste la varita y se cambie la realidad? ¿Se puede tirar por la borda el axioma de que a toda acción hay una reacción igual, pero en sentido contrario, válido para las ciencias físicas como para las sociales? ¿Se culpa a la víctima por haberse dejado asesinar por el torvo delincuente?… Bueno, aunque se quisiera una solución mágica, no la hay, nuestra sociedad es de carne y hueso y siente y piensa con un promedio de 9 años de estudio, es decir, como un joven de tercer año de secundaria, de tal suerte que ya es rezongón, y quiere ser auténticamente él a pesar de lo que digan los padres, algo así como lo que pasa en casa donde el niño bueno, se transforma en un púber rebelde que ha perdido sus héroes paternos, simplemente porque ahora les ve sus defectos, pero que en última instancia ¡No puede cometer parricidio ni matricidio y tiene que aprender a superarlos de mejor manera!; pero además y de forma contundente, está asistido por: la globalización y el uso cada vez mayor del Internet, fenómeno que terminó rompiendo el monopolio de la “verdad” que el Estado y sus gobiernos asumían como control societario a través del vocerío de sus “teóricos orgánicos” y periodistas a sueldo, de tal suerte que el mozalbete sabe de todo y está conectado con el mundo en tiempo real, lo que le permite comparar a sus padres y a su gobierno.

Los alcances de la histórica votación del 2018 aún no están plenamente visualizados, lo que sí se sabe, es que fue un manotazo en la mesa del statuo quo y tumbó todas las certidumbres, por ejemplo, que Duarte esté en la cárcel y no en una isla paradisiaca en la polinesia disfrutando de lo que había robado; o que muchos de los burócratas adictos a la corrupción ya no disfruten de sus prebendas o que el capital financiero extranjero ya no tenga manga ancha para seguir robando al país, o que los pederastas, padres hipócritas del clero o secular, ya no puedan seguir depredando en el rebaño infantil de nuestros hijos e hijas o que, los periodistas (¿chayoteros?) ya no reciban pago por sus artículos de mercenarios y sesgados sobre el hecho noticioso tal y como se vio con Loret de Mola y el caso de Florence Cassez.

Ningún corrupto es defendible, milite donde milite, pero sin duda, el corrupto hasta que no lo atrapen seguirá cometiendo sus fechorías en contra del Estado y del Bien Común; pero tal sujeto tiene una matriz que lo construye y le permite la existencia y en su origen lleva la marca de la casa: es un neoliberal creado bajo los sexenios del PRI y del PAN que medra dentro del nuevo gobierno de MORENA… de ahí se sigue que los personeros del PRI y del PAN se desgañitan y digan lo obvio: ¡En MORENA están todos los corruptos del PRI y del PAN! ¿Asombroso verdad? ¡Inconscientemente reconocen que son perfectas instituciones que crean ciudadanos corruptos, los cuales colonizan todo!

¿En la hechura de la corrupción es más culpable MORENA que los hospeda o el PRI y el PAN que los prohija y los alienta? Pregunta que tiene respuestas políticas, psicológicas y sociológicas.

Políticamente los Priistas y panistas tienen elementos para acusar que MORENA es un nido de ratas; MORENA dice que las ratas vienen de los patios escolares de los priistas y panistas. Por lo tanto, hay campaña y mucha tela de donde cortar.

Psicológicamente priistas y panistas derivan sus culpas acusando a MORENA de ser la pesadilla de la República; MORENA, en su catarsis, intenta reeducarse y regresa a los corruptos más irredentos a sus lugares de origen o siente también los efectos de la corrupción y no duerme tranquila… pues sabe que su peor pesadilla es conformarse por ciudadanos corruptos. Entre diván y diván, el ciudadano casi esquizofrénico que se ha formado corrompiendo la función pública en medio de un discurso sobre el Estado de Derecho, va… paulatinamente cambiando su código ético o en su defecto consolidando sus patologías. Se espera, por todos, que la cultura de la corrupción mengüe y los nuevos o conversos ciudadanos sientan repulsión por ella y lo dejen de hacer… ¡Cárcel de por medio!

Sociológicamente, en el 2018 más que en otros momentos, la sociedad civil con su voto manifestó un absoluto rechazo al viejo discurso del PRI, PAN y agrego hasta aquí al PRD y avaló el nuevo discurso de MORENA (toda novedad no es tan nueva) cuyos ejes temáticos fueron por lo menos cinco: corrupción, desigualdad, equidad, democracia y Estado de derecho. Temas que, sin duda, todos los partidos los dicen, los enuncian y proponen soluciones, pero que no concitaron tanta adhesión, como si lo hizo el discurso de MORENA.

MORENA ¿Cumple a cabalidad lo prometido? La respuesta es no, pero un no relativo en el sentido de que se percibe como un partido en formación y que sus dos años son insuficientes para demostrar de qué está hecho realmente; de lo que si se sabe es de qué están hechos los otros partidos, dada su larga historia de tropelías en la administración pública y como aún siguen apareciendo actos de corrupción como Cabeza de Vaca; la falsificación de actas de Yunes o el caso Tongüí, la ciudadanía confirma su idea de quienes son los corruptos y los creadores de los mismos.

Por otro lado, hemos asistido a la creación de partidos-movimientos en nuestro país, estructuras diferentes a los partidos de cuadros del siglo pasado y más cercanos a una explosiva manifestación de las masas, cuyos resultados son poco predecibles y MORENA, está sin duda, corriendo sobre esos rieles, lo cual requiere hábiles ingenieros que se adelanten a la locomotora y redirijan la vía hacia una salida que consolide un Estado Social y Democrático de Derecho, pues el peor riesgo es estrellarse contra un muro cargado de dinamita que destruya todo… pero en esta alegoría ¿Dónde van, donde están los otros partidos? ¿Son realmente pasajeros que contribuyen al buen viaje o están aflojando los tornillos de una de las pesadas ruedas para descarrilar el tren? En términos políticos ¿Son oposiciones reales y factibles? ¿Pueden derechas e izquierdas nominales presentar un frente unido al nuevo centro que es MORENA? ¿tienen realmente un programa que acabe con: la corrupción, desigualdad, equidad, democracia y Estado de derecho, o simplemente, ¿quieren el retorno del neoliberalismo que les permitió enriquecerse a costillas del erario y seguir medrando de él?

El próximo 6 de junio, de nueva cuenta la ciudadanía votará por gobernadores, diputados federales y locales y ediles para los ayuntamientos… de nueva cuenta las campañas se centran monotemáticamente en la: ¡Corrupción! Y resulta jocoso oír a un candidato, acusado de corrupción, señalar a otro, que también lo es de: corrupto, de tal suerte que el ruido en el discurso impide una clara definición del fenómeno y menos, lograr un voto informado de la ciudadanía; la cual, en el seno de la familia está dividida entre la mamá corrupta y el papá corrupto o ambos honestos y probos pero uno con el PRI, otro con el PAN, uno con el PRD y otro con MORENA… pero así ha sido desde 1997, justo cuando el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados y los teóricos orgánicos acuñaron el término de “choque de trenes”.

Si el tema principal que hunde a la República (Petronio en su “Satiricón” narra cómo la corrupción hundió a Roma) es la corrupción, sin duda alguna MORENA será castigada con el voto de los ciudadanos; pero también, los engendradores de los corruptos: PRI, PAN, PRD y otros, serán castigados de igual manera por la gente. El tamaño del castigo se sabe el 6 de junio alrededor de las 8 de la noche.

En ambos casos, la sociedad civil sale ganando y con ello la República, pues nunca será lo mismo ensalzar al corrupto y premiarlo, que castigarlo con pena de cárcel y quitarle lo robado y reponerlo en las arcas del Estado y solo en ese sentido, lo que estamos viendo y viviendo es el calado profundo de una Cuarta Transformación, por ello, a estas alturas, al margen de los gritos histéricos y de mutua acusación, el ciudadano informado y con una mínima formación ética, se ve inclinado a votar contra los corruptos y eso no lo entienden los corifeos del PRI, del PAN y menos los del PRD. Lo entenderán el 6 de junio.


Isael Petronio Cantú Nájera