Llegó el momento de la reconciliación nacional

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Javier Herrera Borunda

El proceso electoral más complejo que ha vivido México en las últimas décadas, tanto por el número de puestos de elección popular en disputa y la cantidad de fuerzas y partidos políticos en juego, algunos de ellos unidos en coalición con otros a los que articulaban posiciones ideológicas divergentes, como por campañas políticas que enardecieron los ánimos de la ciudadanía, dio fin mucho antes de lo esperado y con saldos positivos para nuestra democracia.
La preocupación de la ciudadanía ante la disyuntiva de que se pudieran presentar hechos de violencia poselectoral dejó de ser tal a las ocho de la noche, salvo contadas excepciones. Cuando el candidato de la colación “Todos por México”, José Antonio Meade Kuribreña, decidió salir a los medios televisivos de comunicación a reconocer que los datos que arrojaba la información que tenía a su alcance no le favorecían, y sin mayores preámbulos ni descalificación alguna felicitó a quien había ganado en las urnas la voluntad popular: el representante de la coalición “Juntos Haremos Historia”, Andrés Manuel López Obrador.
A partir de ese momento los aires de paz y la sensación interior de que nuestro país había logrado escalar un paso más en la democracia permearon el ambiente social. Mi más profundo reconocimiento al doctor Meade Kuribreña porque, sin duda, es fácil ser generoso en el triunfo pero serlo en la derrota sólo es característico de personas con su calidad moral, educativa y política. Una vez establecido su ejemplo, otros candidatos hicieron lo propio.
Muchos aprendizajes nos deja esta contienda electoral, el primero y más delicado de todos es el artero asesinato de más de 130 actores políticos a lo largo del proceso. Corresponde a las autoridades judiciales aplicar el marco jurídico existente sin contemplaciones para castigar a los responsables y evitar que esta vergonzosa situación jamás se vuelva a presentar en disputa electoral alguna.
Por otro lado, es necesario reconocer el excelente trabajo desplegado por el Instituto Nacional Electoral (INE) y los Organismos Públicos Locales Electorales en la organización de todo el proceso electoral. Sin embargo, considero oportuno mencionar que debemos exigirles más con respecto a la aplicación de la Ley sin cortapisas, como la máxima autoridad electoral tenía la obligación de aplicar los filtros necesarios para no dar paso a candidatos que se encontraban privados de sus derechos políticos por diversas razones y que aun así obtuvieron el triunfo, o quienes abiertamente cometieron hechos ilícitos para obtener una candidatura independiente al falsificar documentos.

De manera muy particular expreso mi reconocimiento al más de un millón de mexicanos que noblemente entregaron su tiempo a México para destinarlo como funcionarios de casilla y representantes de partido durante la pasada jornada electoral; representan un ejemplo más de que nuestra democracia avanza y de que los mexicanos sabemos responder a cabalidad en los momentos en que México demanda nuestra colaboración.

Concluido el conteo oficial de votos por el INE, las cifras arrojan que el candidato a la Presidencia de la República de la alianza electoral “Juntos Haremos Historia” integrada por el partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), y los partidos del Trabajo y Encuentro Social, Andrés Manuel López Obrador, obtuvo 113,483 votos que representan el 53.1% del total de los 508,266 sufragios emitidos, lo que le da una clara ventaja frente a sus opositores.
En el caso del Congreso de la Unión, la coalición obtuvo 218 escaños de los 300 de representación proporcional en la Cámara de Diputados y por la misma vía 54 de los 96 que integrarán el Senado de la República. En breve conoceremos a los representantes por la vía plurinominal. De las nueve gubernaturas en juego, cinco también fueron obtenidas por “Juntos Haremos Historia”: Chiapas con Rutilio Escandón Cadenas, Morelos con Cuauhtémoc Blanco, Tabasco con Adán Augusto López Hernández, Veracruz con Cuitláhuac García Jiménez y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México con Claudia Sheinbaum Pardo.
Ante estas cifras es más que evidente que la plataforma electoral del partido MORENA y sus aliados electorales fue la mayoritariamente aceptada por los votantes de México. Nos encontramos ante un escenario futuro de mayor gobernabilidad en el que no podrán existir excusas para implementar políticas públicas que permitan dar cauce a las demandas ciudadanas.
Sin embargo, contar con un voto mayoritario no significa un cheque blanco para las nuevas autoridades, tampoco una actitud mezquina de la oposición para impedir la búsqueda de soluciones a los grandes problemas que enfrenta México hoy, especialmente en renglones tan sensibles para la ciudadanía como seguridad, pobreza, civilidad, educación, salud, economía y desarrollo sustentable, entre otros muchos.
A quienes militamos en los partidos políticos que no fuimos favorecidos con el voto popular, la situación actual nos obliga a replantear las acciones que derivan de nuestros principios doctrinarios y la manera en que debemos darlos a conocer a los votantes, considero que en esta elección se desdibujaron las bases ideológicas que nos conforman y ello en nada abona a la toma de decisiones al momento de emitir un voto.
Nuestra tarea ciudadana se centra ahora en permanecer vigilantes ante las nuevas acciones de gobierno, exigir a todas nuestras autoridades una administración que respete la pluralidad y las diferencias, enaltezca la tolerancia y por encima de posiciones ideológicas anteponga el bien supremo de la Nación y de todos los mexicanos.
Ha llegado el momento de la reconciliación nacional, estoy seguro que la esperanza renovada por un México con rumbo claro se hará realidad con el apoyo de todos; la experiencia histórica nos demuestra que cuando ha sido así crece en abundancia la grandeza de México.

javi.borunda@me.com